miércoles, marzo 25, 2009

Demasiadas situaciones desesperadas


El drama del paro no implica sólo estar en casa en camiseta tirado en el sofá sin afeitar o sin peinar, con las legañas pegadas y deprimido (una vez pasado el primer mes de euforia de no tener que hacer nada). Luego viene lo peor: cuando se acaba. Si nos sentíamos mal en el primer estado, ni qué decir tiene que cuando lleguemos al segundo estaremos todavía más deprimido. Primero, si tenemos hipoteca porque a menos que hayamos ahorrado un buen colchón no podremos pagarla y segundo, por qué (a menos que ídem) no tendremos con qué llenar la nevera.

La situación de 3,5 millones de parados es para pensarla, para analizarla. No sólo para lamentarnos. Hay que pensar en cada una de estas personas, sus preocupaciones, sus ansias y sus histerias y nos daremos cuenta de verdad, poniéndonos en su pellejo, de que desde el principio esto es mucho peor de lo que lo pintan.

Necesitamos salir de esta.

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